Aparentemente casi todos tenemos claro que no queremos ser de los primeros en caer durante un apocalipsis zombie, bueno ni los primeros ni los últimos, pero ¿estamos preparados para afrontarlo?

Siempre que pensamos en un final apocalíptico nos plantemos la supervivencia como una meta, pero hay una serie de factores que debemos tener en cuenta:

  • Vamos a ver morir a nuestros seres queridos, estemos preparados o no, es una realidad, y ya no solo vamos a verlos morir, es muy posible que tengamos que enfrentarnos a ellos convertidos en zombie, ¿serias capaz de defenderte de tu madre o de tu hijo cuando se convierta en zombie?
  • Vamos a vivir en un estado continuo de nervios y tensión, y esto es una realidad, salvo que consigamos encerrarnos en un bunker con provisiones para un tiempo, sobrevivir a un apocalipsis zombie es una lucha diaria, en busca de comida, en busca de refugio, huyendo de los zombies, ningún lugar nos va a parecer lo suficientemente seguro.
  • Se acabó el dormir a pierna suelta, da igual lo pesado que tengamos el sueño a día de hoy, cuando vivamos en el estado de nervios que acabamos de comentar y no nos sintamos seguros en ningún sitio, ya veréis como dejamos de dormir con tranquilidad.
  • No te puedes fiar de nadie, hay que tener cuidado con los muertos pero en ocasiones hay que tener más cuidado con los vivos, este tipo de situaciones sacan lo mejor de muchas personas, pero también sacan lo peor de otras que están dispuestas a lo que sea para sobrevivir.
  • La vida tal y como la conocemos va a cambiar de manera radical en un corto espacio de tiempo, obligándonos a desarrollar nuevas habilidades si queremos sobrevivir.

Como veis, no es tan sencillo estar preparado mentalmente ante la llegada de un apocalipsis zombie, hay muchas más consideraciones negativas que debemos tener en cuenta y que veremos más adelante, no obstante, sobrevivir a un apocalipsis zombie tiene sus cosas buenas, y una de ellas es que no te conviertes en un zombie, y eso no tiene precio.