Vuelvo al blog después de una larga temporada de exámenes en la que me queda una conclusión en la mente que me gustaría compartir con vosotros, bueno más que una conclusión es una pregunta, ¿La forma en la que aprendemos las cosas nos ayuda a sobrevivir a un apocalipsis zombie?

El problema lo tengo con teorías que no creen en el aprendizaje “de memoria” y se basan en proporcionar al alumno los recursos necesarios para llegar a un conocimiento concreto cuando lo necesite. Esto en principio es bueno y es una forma de enseñanza con la que comulgo completamente, el problema viene cuando todos esos recursos que se dan al alumno son recursos tecnológicos.

Pizarras digitales, tablets, portátiles, smartphones, o cualquier aparato que sirva para conseguir conocimientos con la pega de que estos aparatos solo funcionan cuando hay electricidad y los conocimientos solo están disponibles cuando hay internet.

Ya os habréis imaginado que el verdadero problema de estas teorías a la hora de sobrevivir a un apocalipsis zombie es este, la necesidad de electricidad y de Internet, pero en el fondo no es el único problema. El problema de fondo es que cuando a alguien que ha aprendido de esta forma le quitas la tecnología le quitas todos sus recursos, son personas que prácticamente carecen de habilidades que no estén relacionadas con sus aparatos tecnológicos y por lo tanto personas que aportan poco a una comunidad de supervivientes.

Pero no está todo perdido, es bastante posible que un apocalipsis zombie no ocurra hasta dentro de unos meses incluso años, así que si eres de los que dependen de un aparato para casi todo, estás a tiempo de aprender cosas, acércate a los libros, a la gente, aprende algo por fascículos, (una cosa que se suele comprar en los quioscos), las posibilidades son muchas y lo agradecerás aunque nunca ocurra un apocalipsis zombie.

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