Seguramente he dicho más de una vez que preocuparse por los demás es un error, bueno más que un error, se puede decir que es algo que nos puede obstaculizar la supervivencia.

Habitualmente entendemos esta bonita palabra como algo bueno, algo útil, algo que nos ayuda a convivir, que nos ayuda como grupo, facilita el altruismo y la necesidad de ayudar los unos a los otros.

Y ahora yo me hago la pregunta que da título a este post, ¿Puede ayudarnos la empatía a sobrevivir a un apocalipsis zombie?, normalmente a esta altura de la entrada suelo responder con un “depende”, o un “bueno vamos a ver”, pero no, en este caso la respuesta es no, pero un NO con mayúsculas, un no sin flecos ni dudas, un no a lo Pedro Sánchez, un “No es no”.

En este momento es cuando empezáis a pensar que si soy muy rancio o que dejamos de tener empatía ya no somos seres humanos y otro tipo de comentarios relacionados con el país de las piruletas y los unicornios.

No me veáis como una persona sin alma o sin sentimientos, aquí estamos hablando de supervivencia, y os voy a poner algunos ejemplos de situaciones en las que la necesidad de ayudar a otras personas puede acabar con nosotros militando en el bando contrario al que nos gustaría estar.

Situaciones en los que la empatía es un lastre durante un apocalipsis zombie

Lo mejor es poner ejemplos, a ver si con un poco de suerte, al final del artículo pensamos de la misma forma.

Muerden a alguien de nuestro grupo: Imaginad que alguno de los miembros de nuestro grupo es mordido, dependiendo de nuestra afinidad con esa persona estaremos más o menos dispuestos a que vuelva al refugio con nosotros, pero complico un poco más la situación, imaginad que además esa persona es un familiar o un ser querido, (que no siempre es lo mismo).

La lógica nos recomendaría que no le dejáramos entrar en nuestro refugio, que abandonemos a esa persona o que le ayudemos a dejar este mundo sin llevarse a nadie por delante, pero aquí entra nuestra amiga la empatía, gracias a la empatía nuestro ser humano interior haría todo lo posible para salvar a esa persona, aún a riesgo de que esta persona acabe destruyendo nuestro lugar seguro e incluso convirtiéndonos en zombies.

Llega a nuestro refugio un grupo de supervivientes necesitados: En este caso lo primero que tendremos en cuenta es la pinta que tienen los componentes de ese grupo de supervivientes, si hay mujeres o niños que parezcan necesitados, estaremos más dispuestos a dejar que entren y a compartir nuestros recursos, si es un grupo de hombres con una pinta un poco desastrosa desconfiaremos y no les dejaremos entrar.

Aquí la empatía nos la vuelve a jugar, el grupo de desarrapados nos puede ser mucho más útil como mano de obra o para defender el fuerte, pero la empatía nos lleva a dejar entrar al otro grupo porque parecen más necesitados, o porque parece más cruel no dejar entrar al grupo de niños.

Volvemos a utilizar la lógica, lo lógico sería no dejar entrar a nadie, no compartir recursos de forma gratuita, si hay intercambio bien, pero solo por altruismo nunca, porque nunca sabes lo que te van a durar, y tal vez acabes siendo el que vaya a otra comunidad a pedir ayuda y seguramente acabarás en la calle dando tumbos entre zombies.

Alguien infringe las normas de nuestro grupo: Algo que, a día de hoy, (dependiendo de la infracción), puede no parecernos muy grave, pero durante un apocalipsis zombie cualquier error, infracción o descuido puede costarnos la vida, a la hora de aplicar el castigo o sanción correspondiente, (destierro, pérdida de privilegios, etc.) nuestra amiga la empatía nos puede hacer pensar que ha sido sin querer, que un descuido lo tiene cualquiera, que….ZAS, TE HAN MORDIDO… aquí hay que ser prácticos, puede que no nos importe mucho si los demás se convierten en zombies, pero también estamos poniendo en riesgo nuestra vida nozombie y eso debería preocuparnos mucho.

De nuevo la lógica nos dictaría aplicar las sanciones sin ningún tipo de miramiento, pero lo normal es que esto no pase.

Creo que en estos tres ejemplos se puede apreciar que la empatía es un obstáculo para la supervivencia durante un apocalipsis zombie, lo que no quita para que veamos a las personas que carecen de empatía como el malo de la película, cuando en realidad es el superviviente de la película, y ante esta situación, solamente puedo repetir lo que dije en otro sitio, “Todos somos Negan o al menos deberíamos querer serlo”